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TIERRA LEJANA

¡He llorado de añoranza también.     he cantado de orgullo!                       Mi alma sigue enamorada                    de lo que un día fue suyo... No se cansan mis ojos de extrañar sus palmeras ni las flores ni los prados de su eterna primavera. En sus lagos y ríos se sumerge mi espíritu. Atrás dejo el resabio de foráneas influencias. Retomo mi cultura mi bandera y mi fe. Me despojo del invierno y su enfermiza palidez... Hablo, canto y verso rechazando por completo los sonidos del inglés. Vuelo con la brisa del mar, y me veo arrullada en el vaivén  de las olas del Caribe...                Y visualizo mi alma,                     trigueña de sol,                        ...

LA NIÑA QUE MURIÓ DE AMOR

La niña murió en su cama a las tres de la mañana. Su cuerpo se hizo de mármol se congeló su pijama. Sus ojos ya no abrieron a la claridad del alba y sus dedos no tañeron las cuerdas de su guitarra. Su voz de calandria triste para siempre silenciada. Su hermosura natural y la ilusión que tenía... todo había terminado en ese funesto día. También se apagó la luna y la luz de las estrellas se ocultó tras blancas nubes a llorar la muerte de ella... Su madre perdió su mente no pudo ser consolada y en la sacristía del pueblo sonaron tres campanadas. Cuando el sarmiento brotó sus zarcillos enroscados. La niña yacía en paz en un cajón barnizado. Parecía que dormía bajo los rayos del sol su cabellera adornada con abetos y una flor. Un ave cantaba nanas y se le unió un ruiseñor una blanca paloma en sus alas la arrulló. Entre los tres la elevaron al hogar del buen Señor. La niña de trece abriles que quiso morir de amor.

EL PAÑUELO

Yo fui el más pequeño lucero en tu cielo imperceptible lumbre luciérnaga sin vuelo Sequía de fontana aridez de riachuelo reducida pasión minúsculo anhelo. Sumergido en las aguas de hondas fantasías te fuiste navegando a una extraña bahía. Yo me quedé en el puerto agitando tu pañuelo y en la angustia del adiós lo anudé a mi largo pelo. Pequeña como fui a tus grandes anhelos no hallaste en tus noches ningún otro lucero ningún sendero cierto, ni la voz de un te quiero ni abrigo, ni hogar ni en tu pasión consuelo. Hoy, que te encuentras solo que ya, yo, te he olvidado que cuando pienso en ti apenas me conduelo tú llevas mi recuerdo en tu alma atesorado y yo algunas veces... contemplo tu pañuelo.

ERAMOS

Éramos golondrinas en nuestro primer vuelo, tanteámos el poder de nuestras niñas alas  y fuimos dos amantes de sol, volcán y lava,  aleando nuestro amor en la expansión del cielo. Éramos luz de noche, golondrinas del aire. Al horizonte oscuro cubríamos de estrellas. Y fuimos el amor en su forma más bella, caudal de comprensión en su total entrega. ¡Éramos y seremos, impetuoso anhelo!  En los momentos de amor de cada encuentro.

BESO DE LUNA

Miro tu ojos y te imagino  deshojando mis horas pasión de luna.  Alargando la noche,  se destrona mi calma,  alteras el silencio  dentro de mi alma. Y después de la noche, el alba niña     se viste con encajes de nubes blancas.  Se ciñe en un abrazo de sol naciente,   que va incendiando montes en tibia llama. Piel sobre piel, beso de luna.        Labios de plata, suave ternura.               Lluvia de estrellas, noche, destellos  lunas y soles, sensual averno.

ENTRE LÍNEAS

Vivo, subsisto y permanezco entre las líneas de un poema.  Entre papeles y lapiceros de colores.  Entre letras de odios y de amores. Entre los símbolos de sanidad y de locura. Entre eventos de claridad y de bruma. Entre las alturas de los montes y de los valles, su llanura. Entre lejanos horizontes de pasiones    y de olvidos, donde las nubes sonríen plenamente mostrando su perfecta dentadura.  Es allá donde apresto mi cabalgadura y galopo sobre el verbo de mi lengua. En acuerdo, de igual modo va mi esencia, mi canción mi sentir y mi fortuna. ¡Vivo, subsisto y permanezco entre las líneas de un poema!

PLAÑIDOS

En medio del silencio se ahogan las palabras.                           Se escuchan los plañidos,  notas de una canción... Y llega cual rocío la fuente artesiana, fontana infinita que nace del amor. En medio de las nubes  que habitan en los cielos  viaja su amante,  el trueno, eléctrica pasión... El río que en creciente,  al suelo humedece Enlaces de dos pieles  gemidos, trueno y sol.