Laberinto

Camino a ciegas en el laberinto 
del deseo, 
pues la locura por tenerte 
me hace su habitante.
Me sentiré triunfante el día que 
me encuentre 
sobre la piel desnuda de tu abrazo 
palpitante.

Y rendiré mi cuerpo al golpe 
de tu embate, 
sobre la erguida cumbre 
del sendero de tu vientre.
Y si te nublas de pasión 
y de delirio
permite que te atraiga
sutilmente 
y que mis piernas te indiquen 
el camino.
 
Arrullado entre las lomas 
de mi pecho
con el techo del alba 
te haré un cielo 
para que beses 
mis estrellas lentamente 
deleitándote en lo eterno 
del desvelo.

Envuelta en tu pálpito demente, 
y en tu fuerza viril:
seré alborada. 
Tú serás vencedor sobre 
mi piel mojada
y yo, derrotada mortal, 
que en un sueño de amor 
llegó a ser diosa.

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