Lágrimas de lodo

Una cigarra cantaba
en la orilla del camino,
yo deshojaba claveles
errante hacia el destino.
¡No quise mirar atrás!
Mis ojos tenía nublados
por la versátil figura 
de humo del cigarrillo.

Una luciérnaga huía 
de los pájaros sin alas
que, por mis hombros 
paseaban desgastando
mis latidos, 
pero mi alma cansada 
de vagar por los caminos, 
dormía bajo las hojas
del último de mis nidos.

Hoy llueve sobre el camino
en el preciso lugar 
donde mi llanto ha caído

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